anterior ...La postura estaba en un camino que serpenteaba por mitad de la mancha. Al frente teníamos un pecho de monte, no muy alto, que estando de solana, compartíamos con el puesto del lado derecho y éste, a su derecha y enfrente tenia un
collao. A la izquierda, y marcándonos prácticamente la distancia de tiro, bajaba de atrás hacia adelante un arroyo. Detrás teníamos monte, que no nos dejaba ver, pero al fin y al cabo monte. Ya se sabe, la huida de la res es importante. ¡Los puestos son como las mujeres
Ricardito, hay que mirarlos por delante y por detrás! me decía el gran Paco Basarán, cuando yo era un pipiolo.
Debajo de nosotros, tapado por una casilla en ruinas, el vecino que nos acompañó en el viaje.